ALTAVOZ PARROQUIAL SEMANAL
Para los que quieren pensar, rezar,
informarse y formarse como cristianos;
y mirar siempre el futuro con alegría y esperanza.
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XXI DOMINGO, TIEMPO ORDINARIO – A
Dios nos habla
Is. 22,19-23: La justicia de Dios es irrevocable: “Pongo sobre sus hombros la llave del palacio de David”.Sal. 137: Con total confianza rezamos: “Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos”.
Rom.11,33-36: Con Pablo reconocemos la inmensidad de Dios: “Porque de él, por él y para él existe todo. A él la gloria por los siglos. Amén”.
Tu eres el Cristo
Mat. 16,13-20: Tan acostumbrados estamos ahora a las encuestas de todo tipo, que no puede extrañarnos que ya Jesucristo las realizara. “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?” es decir, ¿qué opina la gente de mí? En palabras de los apóstoles las opiniones eran muy variadas. Pero sobre todo le interesa lo que piensan ellos, los apóstoles, de Él. En ese momento, Simón Pedro, como sin darse cuenta, hace la afirmación más atrevida, pero más acertada sobre Jesucristo. “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”. Y aprovecha Jesús la ocasión para comunicarle su propuesta: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré la Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, quedará desatado en los cielos”.
También ahora, Señor, son muy variadas las opiniones sobre tu persona y tu mensaje, pues parece que todos, creyentes o no, sabios o menos cultos, bien intencionados o mal pensantes, se atreven a opinar sobre Ti. Danos sentido común, prudencia sabia y visión sobrenatural, para no dejarnos llevar de las opiniones o teorías, tan subjetivas como equivocadas, tan ignorantes y atrevidas como retorcidas e interesadas. Con San Pedro nos reafirmamos en el convencimiento, histórico y racional, sobre tu personalidad humana y divina, y nos acogemos a la fe profunda y firme, gozosamente comprometida con el Bien y la Verdad, para decirte, una vez más: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. Para mantener más viva y gozosamente operativa esta vivencia cristiana nos dejaste la Iglesia, dirigida por Pedro y los Apóstoles, y ahora por el Papa León, los Obispos y los Sacerdotes. Te pedimos por ellos, para que nunca nos faltan estos, tus ministros, y para que sean santos y nos animen a seguirte más fielmente.
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LOS SANTOS DE LA SEMANA, NUESTROS AMIGOS (23-30/VIII/2026)
Religiosa ejemplar
Esta semana destacamos una santa española, conocida y sin duda muy reconocida por la sociedad. ¿A quién no les suena: Las Hermanitas de los ancianos desamparados, y su gran labor social, acogiendo y atendiendo a los ancianos más necesitados? Pues esta institución fue fundada por Santa Teresa
de Jesús Jornet e Ivars (1843-1827). Su categoría humana y su gran corazón para servir a los más necesitados, en concreto a los más ancianos, solos y abandonados, alimentada por la devoción a la Virgen, y apoyada por la Eucaristía, siempre presente en el Sagrario, son las raíces que dan vida a esta mujer y a la institución que fundaría, y que sigue sirviendo a la sociedad con el mismo espíritu cristiano. (Remito a este enlace para conocerla más a fondo). Su fiesta es el miércoles, 26/VIII.
Madre e hijo, santos
El jueves 27 y el viernes, 28/VIII, celebramos dos santos muy importantes, que necesariamente van unidos, Santa Mónica y su hijo San Agustín, que viven en el siglo IV. Mutuamente se apoyan para elevar su santidad y convertirse en grandes luceros que iluminan y engrandecen el s antoral de la Iglesia. Santa Mónica, excelente esposa y madre cristiana, que con su bondad y sus oraciones consigue que su marido también se encauce por la vida cristiana. En cuanto a sus tres hijos les procura la mejor educación, aunque en Agustín encuentra un fuerte rechazo,
pues su inteligencia, y su soberbia le llevan a buscar la verdad y la felicidad -y el sentido de la vida- por caminos equivocados, donde no encuentra otra cosa que placeres materiales, y aplausos humanos, que sin duda los merecía por su gran inteligencia y buen hacer profesional, pero que no le dan la paz y la alegría que él anhelaba.
Pero el ejemplo y los consejos de su madre, y sobre todo las oraciones, le hacen pensar y cambiar de rumbo a su vida. Él mismo manifiesta, que con todas sus fuerzas y cualidades humanas buscaba la verdad fuera de sí, como un enloquecido avariento y desenfrenado, cuando la verdadera felicidad estaba en su corazón, al acoger el amor de Dios. Acepta la fe cristiana, y se hace sacerdote, y luego obispo, dejando una estela de santidad ejemplar con su sacerdocio y episcopado, con sus múltiples escritos, en definitiva, con el testimonio de su vida, que le convierten en un gran líder cristiano y una fuente de ciencia y amor de Dios. Esto es, un gran Padre de la Iglesia, merecedor de ser leído, querido y seguido.
Su madre muere feliz y acompañada de su hijo, cristiano y obispo, y por supuesto dejando un excelente modelo de esposa y madre, y una eficaz intercesora y amiga para todas familias; y en su hijo nos muestra un magnífico y venerable maestro, y un amigo cercano para todos los que conocen su vida y sus escritos, que siguen siendo como un pozo sin fondo para todo el que desea ahondar en la verdad, el bien y la felicidad en la vida. Es muy significativa y elocuente su frase: “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti”. (Me parece obligado también recomendar conocer un poco más su vida, y este enlace puede facilitarlo).
LOS SANTOS DE LA SEMANA, NUESTROS AMIGOS (23-30/VIII/2026)
Religiosa ejemplar
Esta semana destacamos una santa española, conocida y sin duda muy reconocida por la sociedad. ¿A quién no les suena: Las Hermanitas de los ancianos desamparados, y su gran labor social, acogiendo y atendiendo a los ancianos más necesitados? Pues esta institución fue fundada por Santa Teresa
de Jesús Jornet e Ivars (1843-1827). Su categoría humana y su gran corazón para servir a los más necesitados, en concreto a los más ancianos, solos y abandonados, alimentada por la devoción a la Virgen, y apoyada por la Eucaristía, siempre presente en el Sagrario, son las raíces que dan vida a esta mujer y a la institución que fundaría, y que sigue sirviendo a la sociedad con el mismo espíritu cristiano. (Remito a este enlace para conocerla más a fondo). Su fiesta es el miércoles, 26/VIII.
Madre e hijo, santos
El jueves 27 y el viernes, 28/VIII, celebramos dos santos muy importantes, que necesariamente van unidos, Santa Mónica y su hijo San Agustín, que viven en el siglo IV. Mutuamente se apoyan para elevar su santidad y convertirse en grandes luceros que iluminan y engrandecen el s antoral de la Iglesia. Santa Mónica, excelente esposa y madre cristiana, que con su bondad y sus oraciones consigue que su marido también se encauce por la vida cristiana. En cuanto a sus tres hijos les procura la mejor educación, aunque en Agustín encuentra un fuerte rechazo,
pues su inteligencia, y su soberbia le llevan a buscar la verdad y la felicidad -y el sentido de la vida- por caminos equivocados, donde no encuentra otra cosa que placeres materiales, y aplausos humanos, que sin duda los merecía por su gran inteligencia y buen hacer profesional, pero que no le dan la paz y la alegría que él anhelaba.
Pero el ejemplo y los consejos de su madre, y sobre todo las oraciones, le hacen pensar y cambiar de rumbo a su vida. Él mismo manifiesta, que con todas sus fuerzas y cualidades humanas buscaba la verdad fuera de sí, como un enloquecido avariento y desenfrenado, cuando la verdadera felicidad estaba en su corazón, al acoger el amor de Dios. Acepta la fe cristiana, y se hace sacerdote, y luego obispo, dejando una estela de santidad ejemplar con su sacerdocio y episcopado, con sus múltiples escritos, en definitiva, con el testimonio de su vida, que le convierten en un gran líder cristiano y una fuente de ciencia y amor de Dios. Esto es, un gran Padre de la Iglesia, merecedor de ser leído, querido y seguido.
Su madre muere feliz y acompañada de su hijo, cristiano y obispo, y por supuesto dejando un excelente modelo de esposa y madre, y una eficaz intercesora y amiga para todas familias; y en su hijo nos muestra un magnífico y venerable maestro, y un amigo cercano para todos los que conocen su vida y sus escritos, que siguen siendo como un pozo sin fondo para todo el que desea ahondar en la verdad, el bien y la felicidad en la vida. Es muy significativa y elocuente su frase: “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti”. (Me parece obligado también recomendar conocer un poco más su vida, y este enlace puede facilitarlo).


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